Así cayó al agua mi equipo fotográfico y así lo recuperé

Nuestro amigo David López nos comparte su experiencia resucitando lo que, a ojos vista, parecía la crónica de una muerte anunciada. 

Hola amigos, soy David López y os voy a hablar de nuestros equipos, pero no de nuestros equipos en sí, sino del cariño que le tenemos a todo lo que cargamos en la mochila a la hora de hacer fotos. 

Hay veces que ese cariño (por no decir obsesión al cuidado) hace que no hagamos lo que queremos o no salgamos cuando sabemos que la climatología no es buena o el lugar es peligroso a sabiendas que tomando la decisión de salir seguramente conseguiremos unos resultados diferentes y en muchas ocasiones mejores de los que estamos acostumbrados a sacar. 

No quiero dar pie a que tengamos que correr riesgos a la hora de ir a fotografiar pero sí al menos a tomarlos de manera controlada. 

Si llueve nos llevamos chubasquero para nosotros y para la cámara, si hace aire lastramos el trípode, si hay riesgo de polvo, cubrir la lente con un filtro UV para que no llegue éste al cristal frontal del objetivo y si hay que cambiar objetivo hacerlo en un ambiente limpio si se puede. 

Esas cosas y mil más las habréis leído en alguna ocasión para evitar estropear nuestro equipo y haciendo caso no debemos de tener miedo a salir con él a hacer fotos ya que, al fin y al cabo, es para esto… ¿cierto?

Si nos dejamos llevar por el miedo a estropearlo no iremos nunca a Islandia ni al desierto del Sáhara ni a fotografiar ballenas por miedo a alguna salpicadura de agua. Tenemos que tener cuidado, no miedo. 

Pero hay veces que por mucho cuidado que tengamos los accidentes ocurren y eso es inevitable. Igual se te puede caer la cámara al suelo intentado hacer una foto en plena sabana a un león mientras huyes que se puede caer limpiando la estantería donde la dejamos reposar mientras no salimos a hacer fotos. Y hay ocasiones que se hace más daño en el segundo caso, en lo aparentemente donde no hay peligro. 

No te hagas con nada que no estés dispuesto a perder. Eso no quiere decir que salgamos a lo loco a romper todo lo que tenemos. Lo que significa es que aun teniendo cuidado si le pasa algo a nuestros equipos de fotografía no le demos una importancia tal que parezca que se han acabado nuestras vidas.

Sí, nos va a molestar, nos vamos a enfadar, nos vamos a acordar de todo el tiempo que estuvimos ahorrando para poder comprar lo que queríamos y ahora está roto o inutilizado.

Pero no es más que un trasto, es reemplazable o reparable, casi siempre lo segundo.

La mayoría de veces que no tenemos un accidente es cuando tomamos más riesgos por que eso implica más prudencia, nos preparamos a lo que creemos que va a tener un peligro inminente, bien trabajando en equipo o protegiéndonos a nosotros y lo que llevamos encima por si acaso pasara algo.

Los accidentes que más nos duelen son los “tontos” una caída tonta, un resbalón tonto… y ahí compañeros es donde entro yo. 

Soy capaz de visualizar un posible peligro más o menos predecible e intentar no correr un riesgo excesivo tanto para mí, mis compañeros y las cosas que llevamos. Me refiero, si tenemos que escalar una pared aunque sea pequeña pues ya se planea cómo hacerlo, sube uno, le pasamos las mochilas, luego sube otro ayudado por el de arriba y los de abajo y así hasta llegar donde queríamos. Vamos nada fuera de lo normal que no podamos hacer todos sin ser expertos en riesgo.

Pero qué pasa cuando hacemos algo que no parece tan arriesgado, pues que no llevamos cuidado, tropezamos, caemos y a saber lo que pasará después. Y esto no pasa solamente cuando salimos a hacer fotos, pasa continuamente y creo que todos lo hemos sufrido en mayor o menor medida.

Pues esto es lo que me pasó a mí. Fui a saltar de una roca a otra en un riachuelo que no tenía más de medio metro, puse mal el pie y al agua con la cámara en la mano, resultado la cámara debajo del agua y yo con un golpe en la espinilla que tardó como dos semanas en curarse.

Ahora viene la frase de lo que no estés dispuesto a perder…

La saqué lo más rápidamente posible que pude y quité corriendo la batería, la tarjeta e incluso desmonté el objetivo. Lo tuve todo al aire mientras revisaba que no me hubiera hecho nada de gravedad y lo guardé todo en la mochila para volver a casa (cosa que tenía que haber hecho antes de saltar).

David, ¿para qué nos cuentas esta historia?

 Primero para que tengáis respeto a nuestro entorno pero no miedo y segundo que si lo único afectado es un aparato penséis en cómo recuperarlo después del enfado totalmente normal que tendréis. Os voy a explicar cómo recuperé la cámara y casi el objetivo.

Nada más llegar a casa cogí un tupper y lo llené de arroz de tal manera que la cámara me cupiera boca abajo con un papel absorbente tapando la boca del objetivo y la de la batería y dejando la tapa de la tarjeta abierta. El papel no se pone dentro si no estirado haciendo una capa que separe el arroz de la cámara. Por otro lado hice lo mismo con el objetivo.

Debo decir que antes no me creía nada de lo del arroz pero ya me demostré a mí mismo que funciona puesto que hace poco menos de un año en Galicia me pasó algo parecido pero bajo una lluvia torrencial a la que no estaba preparado resultando la cámara “ahogada” también. 

La cámara a los dos días de tenerla en el tupper cerrado con el arroz funcionaba perfectamente, cosa que no pasó con el objetivo. 

Si miraba a trasluz veía humedad dentro de él y el aro de enfoque estaba durísimo y entonces me vino a la cabeza una cosa que había visto, unos deshumificadores que venden en supermercados que son unas pastillas que se meten en un recipiente y que secan el aire que tienen alrededor. 

Por poco más de 4€ vale la pena probar. Y así lo hice. 

En una caja más o menos estanca metí el objetivo sin las tapas y el deshumificador, cerré las aberturas que podría tener la caja con cinta y lo dejé no dos días sino dos semanas.

El caso es que funcionó a la perfección, no tiene humedad dentro pero… creo que el agua que entró se mezcló con el lubricante que tiene el anillo de enfoque y aunque va casi perfecto se nota que no está fino del todo, así que tocará llevarlo a servicio técnico a que le den un repaso, pero al menos la humedad que tenía dentro no la tiene evitando posibles daños mayores a la electrónica del objetivo. 

Debo decir que con agua dulce esto es posible pero con agua salada es mucho más complicado. Ahí si que es mejor llevar todo al servicio técnico de primeras porque si secamos el agua se quedará todo el salitre dentro de los aparatos. 

Espero poder ayudar a algún compañero o compañera con esta experiencia.

Pero sobre todo remarcar que lo que tenemos en nuestras manos son aparatos, que nos alegran la vida, si, pero no se nos acaba cuando no los tenemos.

Comparte este artículo:

ROMPE LA MONOTONÍA DE HACER
FOTOS EN LOS MISMOS SITIOS

Más de 300 localizaciones poco conocidas y muy fotogénicas
Comentarios de cada localización para sacarle el mayor partido
Fotografías de ejemplo
Acceso ilimitado al mapa

7 comentarios en “Así cayó al agua mi equipo fotográfico y así lo recuperé”

  1. A mí me pasó algo parecido. Mi cámara murió debido a la humedad.
    De haber sabido estés trucos entonces seguro que me ahorraría ese disgusto.

    También es muy pero que muy importante el cuidado del equipo fotográfico.

    En mi caso después de cada uso hago limpieza del equipo utiluzado, incluida la limpieza del sensor. Después el equipo lo embolsó en bolsas de congelado con cierre Zip con unas bolsitas de gel de sílice sacando el aire de su interior antes de cerrar la bolsa.

    ¿Qué te parece esta técnica?

  2. Paco Gómez Peña

    Mis dos «caídas de cámara» fueron haciendo lightpainting volcando el trípode totalmente a oscuras por enganche del cable del disparador remoto…y la otra dentro de casa desde una estantería.
    Resultado, en la primera se fastidió el lector de tarjetas y en la segunda la rosca de filtros del objetivo.
    De todo se aprende. Ambas cosas ya no me pasan más. 😅😅😅

  3. Ileana Calero

    Pues a mi se me cayó mientras tomaba larga exposicion diurna, sobre unas piedras en el mar, se vino una ráfaga y mi tripode cayó brincando el objetivo y la camara dentro del agua, la tome rapido la puse contra mi evitando se dañara el sensor, quité la bateria, la dejé escurrir con todo y lente, y luego de 5 dias quieta no funcionó. por suerte cuando la compre adquirí un seguro contra accidentes para la cámara en USA, yo en Costa Rica, la envié en Enero con un amigo, me la repararon y el lente también, pero con la pandemia me tocó esperar cinco meses un vuelo humanitario para que alguien me la trajera y no pagar impuestos por courier. En fin espero no tener una segunda caida y si ocurre, la meteré en arroz. Gracias.

  4. David me alegro mucho que pudieras «atender adecuadamente» tu equipo y recuperarlo! y te agradezco los consejos que compartes de como lo lograste, pero sobre todo muchas gracias por el mensaje a la vida y no a material que nos das!! Fuerte abrazo

  5. Ángel Lacasa García

    Muchas gracias por compartir tu experiencia, yo no la he tenido «todavía» , ni tengo ningún interés en pasar por ella, pero también es cierto que nos puede suceder en cualquier momento.
    Gracias.

    1. Una de mis canon, varias veces sufrió severas mojaduras, al punto de tirar err20 y no funcionar. La primera vez usé secsdor de cabellos por tres horas ! Las siguientes arroz, con muy buen resultado. Lo único que noto es que no esta tan sensible el disparador ( seguro algo se oxida) por el reso anda bien. Es una Kissx4 con cerca de 300 mil disparos !

  6. Rafael Sanchez Cortes

    Muchas gracias por la información y consejos.
    Gracias a Dios no me ha pasado aún, pero nadie estamos libres de que pueda suceder.
    Mil gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *