Hay fotografías que son buenas. Otras que son espectaculares. Y después están aquellas imágenes que consiguen detener el scroll de millones de personas.

La fotografía de Danny León realizando un salto en skate mientras el eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 se producía detrás de él pertenece a esta última categoría.
La imagen, captada por el fotógrafo José Ángel Izquierdo, Jaicano, se ha convertido en una de las fotografías más reconocibles de este eclipse y en un fenómeno viral a nivel internacional. El vídeo de la acción llegó a superar los 120 millones de reproducciones en apenas 24 horas. (Diario AS)
Pero lo más interesante no es únicamente el resultado.
Lo realmente fascinante es descubrir todo lo que tuvo que ocurrir para conseguirlo.
Porque aquella fotografía que parece casi imposible no fue fruto de la casualidad.
Fue planificación, astronomía, fotografía, skate, ingeniería y, finalmente, unos pocos segundos en los que todo tenía que salir perfecto.
Una idea que comenzó mucho antes del eclipse
José Ángel Izquierdo, conocido en redes como Jaicano, ya había trabajado anteriormente con Danny León creando fotografías en las que el skater aparecía realizando trucos con el Sol o la Luna como protagonistas del fondo.
La idea para 2026 era llevar aquel concepto mucho más lejos.
¿Por qué no intentar colocar a Danny León delante de un eclipse solar total?
La dificultad era evidente: no bastaba con encontrar un lugar desde el que pudiera verse el eclipse.
Había que conseguir que el Sol, la Luna, el skater y el salto coincidieran exactamente en el encuadre.
Y además hacerlo durante la totalidad, que en la localización elegida ofrecía una ventana de apenas unos 30 segundos. (Lugares de Aventura)
Ahí comenzó un proyecto que se prolongaría durante meses.
Encontrar el lugar perfecto
Uno de los elementos fundamentales fue la localización.
El equipo terminó desplazándose hasta Novales, en la provincia de Huesca, donde encontraron una ubicación que permitía trabajar con la posición del Sol y construir la escena que tenían en mente. (Diario AS)
Para una fotografía de este tipo no basta con saber dónde será visible el eclipse.
Hay que conocer con enorme precisión:
- dónde estará el Sol.
- a qué altura estará sobre el horizonte.
- en qué dirección aparecerá.
- dónde tiene que situarse el fotógrafo.
- dónde debe estar el skater.
- a qué distancia estará cada elemento.
- qué altura alcanzará Danny durante el salto.
- y en qué instante exacto debe producirse la maniobra.
Es decir: la fotografía comienza mucho antes de sacar la cámara de la mochila.
Una rampa construida específicamente para la fotografía
Otro de los detalles que demuestra hasta qué punto estaba preparada la imagen es la rampa.
El equipo contó con SB Ramps, especializada en módulos para skate, para construir una estructura específica que pudiera utilizarse en la localización elegida. La rampa fue diseñada, transportada hasta Huesca y montada allí para realizar las pruebas. (Lugares de Aventura)
Esto es importante porque la altura y trayectoria del salto no podían dejarse al azar.
La rampa tenía que permitir que Danny alcanzara el punto exacto del encuadre en el momento exacto.
La fotografía no consistía simplemente en que un skater saltara delante de un eclipse.
Consistía en conseguir que, durante una fracción de segundo, su silueta ocupara exactamente el lugar que el fotógrafo había calculado.
El momento decisivo: apenas 30 segundos
Y aquí aparece probablemente la parte más complicada de todo el proyecto.
La totalidad del eclipse ofrecía una ventana temporal extraordinariamente pequeña.
Apenas unos 30 segundos.
No había posibilidad de decir:
“No pasa nada, repetimos dentro de cinco minutos”.
El eclipse no espera.
La posición de la Luna respecto al Sol cambia continuamente y, una vez terminada la totalidad, aquella composición desaparecía para siempre.
Durante esos segundos Danny León realizó tres intentos.
Solo uno de ellos consiguió la combinación perfecta entre maniobra, posición y eclipse. (Diario AS)
Y ese fue el momento que terminó dando la vuelta al mundo.
La fotografía detrás de la fotografía
Cuando vemos la imagen terminada, puede parecer sencilla.
Danny.
Su skate.
El eclipse.
Una silueta perfectamente colocada.
Pero precisamente ahí está el mérito.
Una fotografía de este tipo exige controlar simultáneamente variables que normalmente pertenecen a disciplinas completamente diferentes.
Por un lado está la astronomía, para conocer la trayectoria del eclipse.
Por otro, la planificación fotográfica, para determinar el punto de disparo y la composición.
Después está el skate, porque Danny tiene que ejecutar una maniobra concreta y alcanzar una determinada posición en el aire.
Y finalmente está la capacidad del fotógrafo para conseguir que todos esos elementos coincidan en una sola imagen.
Es un magnífico ejemplo de algo que en fotografía repetimos muchas veces:
la suerte ayuda, pero la preparación multiplica las posibilidades de que la suerte aparezca.
Y entonces llegó el viento… y la oscuridad
Como si todo lo anterior no fuera suficiente, el día del eclipse aparecieron nuevos factores.
El viento complicó la ejecución y, durante la totalidad, la luz desapareció rápidamente.
Danny tenía que concentrarse en realizar su maniobra mientras el entorno cambiaba completamente de luminosidad.
De hecho, el propio deportista explicó que apenas pudo disfrutar visualmente del eclipse: estaba demasiado concentrado en ejecutar correctamente los saltos. (ElHuffPost)
Después de meses de preparación, todo se reducía a unos segundos.
Y esos segundos no se podían repetir.
De una fotografía de skate a una imagen mundial
El resultado superó todas las expectativas.
La publicación de Danny León, presentada como “El truco de mi vida” y “Eclipse mode”, comenzó a crecer a una velocidad extraordinaria en redes sociales. (ELHERALDO.CO)
En pocas horas, la imagen había saltado del mundo del skate al de la fotografía, la astronomía y los medios de comunicación internacionales.
La acción fue recogida por medios como RTVE, 20minutos, AS y numerosos medios internacionales. (RTVE.es)
Y eso tiene mucho mérito.
Porque no estamos simplemente ante una fotografía técnicamente correcta de un eclipse.
Estamos ante una imagen que cuenta una historia en un solo vistazo.
Un deportista suspendido en el aire.
Un fenómeno astronómico extraordinario.
Una composición que parece imposible.
Y un instante que solo podía ocurrir una vez.
El secreto de una fotografía viral
Quizá la principal lección que podemos extraer de esta imagen es que la viralidad no se puede fabricar simplemente buscando una fotografía “bonita”.
La imagen funciona porque reúne varios ingredientes extraordinariamente potentes:
Un fenómeno único + un protagonista reconocible + una acción espectacular + una composición imposible + una historia detrás.
Y, sobre todo, porque detrás de esos pocos segundos hubo meses de trabajo.
La fotografía de José Ángel Izquierdo demuestra algo que todos los fotógrafos de paisaje y naturaleza conocemos bien:
cuanto más extraordinario es el momento que queremos fotografiar, más importante resulta llegar preparado.
El eclipse duró unos minutos.
La totalidad, apenas unos segundos.
Pero conseguir aquella imagen comenzó muchos meses antes.
Y eso es precisamente lo que hace que esta fotografía sea todavía más interesante.
No solo hay que mirar la imagen.
Hay que preguntarse:
¿Cómo demonios consiguieron hacerla?
Ahora tenemos la oportunidad de conocer la historia directamente de uno de sus protagonistas.
En el episodio 786 de Academia de Fotógrafos, José Ángel Izquierdo, Jaicano, cuenta cómo se gestó esta fotografía, cómo se preparó la localización, cómo se planteó la acción y qué ocurrió durante esos segundos decisivos.
Escucha aquí el episodio 786: Así se gestó la foto más viral del eclipse solar de 2026
Porque detrás de una fotografía que parece imposible casi siempre hay algo todavía más interesante:
una historia de planificación, errores, pruebas y perseverancia que no aparece en la imagen final.
Y en este caso, esa historia merece la pena conocerla.
