«Creo que todo fotógrafo debe tener una base sólida en cuanto a técnica»

Hacer una entrevista no es fácil. No, no lo es. Ni elegir al entrevistado, ni preparar bien las preguntas. Éstas han de ser interesantes, poco superficiales, que busquen lo que el entrevistado no ha contado antes o le cueste verbalizar…

El caso es que para este número, Iván Ferrero era un firme candidato. ¿Por qué? Porque considero que está en un momento dulce. Recibe premios, hace múltiples entrevistas, no le cuesta hacer cuatro horas de coche para fotografiar un atardecer con las mágicas lavandas… En definitiva, porque a los fotógrafos hay que entrevistarlos cuando están disfrutando de hacer fotografías. Si no me equivoco, esta es la mejor ocasión para que leáis lo que este joven tiene que contarnos. 

Vais a conocer a alguien que habla, sin límites. Podéis echar un vistazo a como de largas son sus respuestas. Quien mucho habla de lo que hace es  porque mucho lo vive y lo disfruta, lo tengo claro. Y si juntamos sus fotografías con la oratoria y las ganas de compartir, llegamos a estas maravillosas páginas donde Iván nos deleita con sus fotografías así como su transparencia frente a las preguntas. Gracias amigo Iván por mostrarte tal y como eres. 

Iván, es un placer someterte a este cariñoso tercer grado para que, quien no te conozca, sucumba ante tus encantos fotográficos… Si tuvieras que definirte, ¿quién es Iván Ferrero y por qué está siendo entrevistado aquí? 

En primer lugar, muchas gracias amigo Mario por hacerme un hueco en la revista, aunque nunca se sabe… quizá algún lector en vez de sucumbir huya despavorido. Soy un apasionado de la fotografía, que realmente no hace mucho que se tomó esta afición de un modo más serio, pero que dedica prácticamente todo su tiempo libre a disfrutar de ella y a tratar de mejorar, tanto en lo concerniente a la técnica fotográfica como al procesado digital. Sobre el “por qué” de estar hoy aquí, esa pregunta deberías responderla tú… aunque una hipótesis pudiera ser que después de varios números de “Fotógrafo Nocturno”, ya te quedan menos fotógrafos que no hayan pasado aun por la revista (risas). Hablando más en serio, quiero pensar que el trabajo que vengo realizando en estos años poco a poco va mejorando en calidad y que puede ser de interés para otros compañeros. 

A veces, para los fotógrafos es complicado autodefinirse, pero intentémoslo… ¿Qué tipo de fotógrafo eres? ¿Cómo te sientes cuando haces fotografías? ¿Eres de los que tienen taquicardias, o eres de los que se relajan y entran en una desconexión total?

Soy un fotógrafo aficionado centrado principalmente en el paisaje natural y arquitectura urbana. No tengo preferencias en cuanto a la fotografía diurna o nocturna, disfruto enormemente con ambas y siempre estoy tratando de aprender cosas nuevas, de hecho creo que mi “apetito” en ese sentido es cada día más voraz. Me gusta hacer algunos pinitos con el blanco y negro y también me encanta el retrato, aunque en este caso es algo que queda restringido al ámbito de la familia. Te aseguro que si mis quehaceres diarios (tanto por mi trabajo, como por los propios de ser padre de familia) me permitieran estar algo más ocioso, haría retrato, macro y todo lo que se me pusiera por delante… Pero desgraciadamente no hay tiempo para todo y hay que centrarse en algo, ya sabes, quien mucho abarca poco aprieta. En cuanto a mi forma de actuar, una vez llego al lugar, pues a menudo imprevisible; puedo ser de lo más tranquilo y pausado, reflexionando con  detenimiento (que es como debería ser siempre), pero otras veces reconozco que los nervios y las emociones me pueden y acabas corriendo demasiado de aquí para allá, buscando un primer plano perfecto, un encuadre más original y pensando entretanto “¡que se me va la luz!” La verdad es que creo que con frecuencia convertimos los amaneceres o atardeceres en situaciones “estresantes”, pensando en mil factores, queriendo hacer demasiados encuadres, quitando y poniendo filtros, etc. En definitiva, tratando de abarcar a menudo más de lo que podemos, dificultando el disfrutar realmente del momento y lugar como se debería. Te pongo un ejemplo cercano: En el pasado viaje a Islandia, tuvimos la ocasión de presenciar un amanecer maravilloso en Jokulsarlon. Recuerdo perfectamente cómo hubo un momento de esos de búsqueda frenética de hielos fotogénicos en que pensé: “Que le den a las fotos un rato. Voy a disfrutar simplemente de ver con mis propios ojos esta maravilla”. Y eso es lo que hice durante unos minutos. Creo que es algo que deberíamos intentar más a menudo.

¿Cuál es tu compromiso con la fotografía? ¿Qué le debes a ella? 

Aquí me planteas una pregunta para la que tengo una respuesta muy fácil; la fotografía me ha permitido descubrir un mundo de belleza que hasta hace poco era desconocido para mí. Para una persona que siempre había ignorado por completo la naturaleza y que (por poner un ejemplo) jamás habría escogido como plan ideal una jornada en una montaña o en un bosque, esta afición algo tardía ha sido casi como un renacer en muchos sentidos, permitiéndome descubrir las maravillas naturales que nos rodean y que durante gran parte de mi vida he “despreciado”. Siempre pongo un ejemplo: Durante treinta años de mi vida (hasta que me mudé a Toledo) viví en Palencia, una ciudad que cuenta con un entorno natural increíble y con una localización geográfica envidiable respecto del norte de España. ¡Cómo disfrutaría ahora de tener tantas y tantas maravillas a menos de dos o tres horas. en coche!  A menudo pienso en las ganas que tengo de subir a fotografiar esos maravillosos hayedos, playas, montañas, ríos y bosques. ¡Qué cerca los tuve durante tanto tiempo y yo sin aprovecharlo! Realmente es una sensación que muchas veces me causa pesar y rabia por no haber sabido valorarlo en su momento. Ahora, mucho más lejos y con familia, todo es más complicado. En fin, la fotografía ha hecho de mí una persona diferente en muchas facetas y me ha situado en otro mundo, casi una realidad alternativa podría decirse. 

No podría “cerrar” esta pregunta sin decir que este virus fotográfico (porque yo lo considero como tal, un virus que te corroe y te atrapa por completo) también hace que pierdas otras cosas; le quita tiempo a tu familia, a tus amigos de toda la vida, fagocita casi por completo otras aficiones que quedan arrinconadas. Pero, hoy en día, estoy en ese punto en que me es verdaderamente difícil ponerle freno a esta enfermedad, que no tiene visos de cura a corto plazo. 

¿Piensas que tu trabajo está aportando a la comunidad de fotógrafos algo nuevo y de valor? 

Pues, si te soy sincero, nunca he creído que haga nada especial, ni nada que no hagan otras tropecientas mil personas. Siempre digo que cuando empieces a “creerte algo”, te des una vuelta durante un rato por las redes sociales, por las múltiples galerías online que tenemos al alcance; rápidamente aterrizas en el suelo y te percatas de que fotógrafos iguales o mejores que tú los tienes a patadas. La verdad es que veo altamente improbable que algún día pueda tener la presunción de pensar que he hecho algo novedoso o de especial valor.

¿Te identificas con la corriente “Fine Art”? En ese caso, ¿cómo la definirías? 

Sí, estoy seguro de que cualquier persona que contemple mi portfolio se dará cuenta rápidamente de que puedo encajar perfectamente dentro de esa corriente, que para mí simplemente consiste en querer ir un poco más allá en las imágenes que capturamos. Considero que todo fotógrafo debe tener obligatoriamente una base sólida en cuanto a técnica fotográfica, que debe saber exponer y componer con la mayor corrección posible, pero también estimo que no hay pecado alguno en que, una vez obtenido ese fantástico (a veces no tanto) RAW, este pueda ser exprimido, mezclado o machacado a gusto de su propietario. 

¿Cuánto? ¿Hasta qué punto?; pues hasta donde cada uno quiera llegar según sus gustos y preferencias. Soy de los que persigue el momento con ahínco; de hecho mi última panorámica de Toledo que titulé “In flames”, es fruto de incontables visitas al mismo encuadre, hasta que conseguí el instante soñado. El problema es que ese momento muchas veces no lo tendremos nunca a nuestro alcance. A menudo fotografiamos sitios a los que volver es bastante complicado. ¿Qué pasa si ese momento no quiso mostrar su lado más bello? ¿Tengo que renunciar a intentar conseguir ese instante único que perseguía en ese lugar y que yo tenía en mi cabeza? Mi respuesta es un rotundo no. Yo cuido al máximo mis fotografías en el momento de la toma (aunque a veces me acelere por la emoción), planifico con detalle mis salidas (ya que tampoco puedo hacer muchas, además), pero una vez obtenida la foto, no tengo inconveniente alguno en aplicarle el procesado digital que, según mi criterio subjetivo y  las técnicas a mi alcance, pueda potenciar ese archivo en bruto, que precisamente he elegido que sea en ese formato (RAW) para que yo posteriormente pueda manipularlo con la mayor libertad posible. ¿Quiere eso decir que no me gusten las fotos poco procesadas?  ¡En absoluto! Cuando estás en el lugar y momento adecuados, la fotografía (si se ha hecho correctamente) necesitará muy poco revelado; tan solo potenciar algo de lo que allí ya había. Pero en el resto de casos, siempre intentaré que con el procesado digital, la imagen pueda conseguir ese ambiente que me convenza lo suficiente para que finalmente decida publicar la foto y no acabe sin más perdida en el disco duro con muchas otras que nunca verán la luz (sufro de un verdadero diógenes digital), o directamente en la papelera.

¿Tienes formación fotográfica titulada? Aunque muchos grandes fotógrafos que a mí me inspiran no la tienen. ¿Encuentras inspiración en la pintura? 

No, no tengo formación titulada. Fue entre 2013 y 2014 cuando el gusanillo de querer aprender más empezó a crecer, y ahí empecé a devorar libros de fotografía, hacer algunos cursos online y presenciales. Pero en cuanto a formación fotográfica “seria” nunca tuve, podría decirse que soy autodidacta en ese sentido, como muchos otros. Vas cogiendo ideas de los fotógrafos a los que sigues, de talleres a los que asistes, vídeos que compras, lo que tú experimentas, etc. La verdad es que ahora mismo me encantaría tener tiempo de poder cursar estudios de fotografía, pero hoy en día es bastante inviable. Quizá cuando me toque una primitiva y pueda jubilarme. Por cierto, ahora que no nos lee nadie, te contaré un secreto; hasta hace no muchos años, cuando viajaba con la familia, yo era completamente feliz con mi pequeña compacta (siempre recordaré con cariño mi Pentax Optio S2) con la que todo se limitaba a llevarla en el bolsillo y sacar fotos en auto y jpeg (¡eso sí que era viajar tranquilo!) y era tan poca la atención que ponía a cómo salieran las imágenes que precisamente en mi casa lo que siempre destacaban de mis fotos es que eran verdaderamente malas (y razón tenían). Y sobre la pintura, me gusta visitar museos siempre que viajo a una ciudad nueva, pero reconozco que no entiendo de arte como tal, ni tampoco he estudiado ningún estilo concreto para adaptar cosas al mío propio en ese sentido. Aunque, curiosamente, puedo decirte que el tipo de pintura que más me gusta es el realista 

Ahora que ya sabemos un poco más de ti, vamos a hablar de cuales son tus proyectos e intenciones a corto o medio plazo. ¿Existe algún objetivo para los próximos seis meses que te tenga especialmente motivado?

Pues este año ha sido el primero en el que he podido hacer dos viajes verdaderamente fotográficos, (una semana en Islandia y 5 días en Dolomitas), así que mi libertad en ese ámbito este año ya está más que sobrepasada; pero dado que en octubre tendré la suerte de asistir a recoger la medalla de Oro del Trierenberg Super Circuit en Linz (Austria), sí que aprovecharé para realizar una pequeña ruta los días anteriores. 

No es que sea un viaje fotográfico al uso, pero seguro que algo caerá. Hay otro proyecto colaborativo que espero pueda ver la luz en noviembre y que me hace verdadera ilusión, pero por el momento no puedo decir nada públicamente, solo que estoy deseando ponerme manos a la obra en cuanto vuelva de vacaciones. También espero que en un futuro (aunque aún sin plazos concretos), pueda haber lanzado de nuevo los talleres de procesado digital que di a finales del año pasado y, pese a tenerlos todos llenos, me vi obligado a cancelar por causas de fuerza mayor.

¿Hasta donde te gustaría llegar en este gremio de la fotografía? ¿Te gustaría tener una escuela de fotografía? ¿Te gustaría ser formador de formadores? ¿Cuáles son tus sueños o inquietudes? 

Pues no te lo voy a negar; me encantaría vivir de esto, ese es mi sueño… ¿Quién no querría vivir dedicado por completo a su verdadera pasión? Pero hay que tener los pies en el suelo y más teniendo mujer y dos hijos (no me veo jugando con su futuro dejando mi trabajo, vamos), así que por el momento mi mayor aspiración es la de seguir aprendiendo. Te aseguro que no hay mayor recompensa que ver tu progreso con el transcurrir de los años, ni mayor orgullo que ver que tu trabajo poco a poco le interesa cada vez a más personas. Aunque, qué duda cabe, que muchas alabanzas hay que tomarlas con pinzas y una gran dosis de escepticismo. Me encantaría poder ejercer de formador y transmitir los conocimientos que pueda tener a quien desee aprender algo de mi forma de trabajar. Son pocos los que han podido ver algún vídeo mío, pero creo que en ellos se transmite pasión por enseñar y esa es la clave. Me gusta explicar cosas, disfruto comunicando y creo que sería una labor que podría desempeñar con profesionalidad y eficiencia. Muchas son las ideas que se pasan por la cabeza a diario, pero de momento me concentraré únicamente en poder realizar algún taller ocasional en un futuro (que espero sea cercano) y/o publicar algún videotutorial. Tampoco voy a negar que más de una vez he pensado en poder organizar viajes fotográficos, de hecho hasta hace poco estaba en los planes casi inmediatos una colaboración en ese sentido, pero por el momento es algo que ha quedado en una vía muerta, a la espera de que se den las circunstancias oportunas.

Si tuvieras que decir qué es lo peor y lo mejor de este hobby que tenemos, ¿cuál sería cada cosa? 

Lo mejor sin duda es la posibilidad de descubrir lugares que seguramente no visitarías nunca de no tener esta afición (quizá ni siquiera te enterarías jamás de su existencia), conocer a muchas personas que de verdad valen la pena y compartir vivencias con ellas, además por supuesto de sentir que estás haciendo algo que te llena, que te permite expresarte. Creo que la decisión de adentrarme en la fotografía es de las mejores elecciones que habré hecho en mi vida. 

Poder crear algo artístico y encima tener la inmensa suerte de contar, en algunos momentos, con cierto grado de reconocimiento a tu labor, es para sentirse verdaderamente afortunado. En cuanto a los aspectos negativos, como ya comentaba al principio de la entrevista, la fotografía te da, pero también te quita. Es mucho el tiempo que le robo a mi familia, a viejos amigos (¡no hablemos ya de ir al gimnasio como antes!), etc. Trato de compaginar todo, pero es ciertamente difícil cuando se tiene muy poco tiempo libre. La fotografía requiere mucha dedicación y es harto complicado encontrar un equilibrio. Y por supuesto, no podía olvidarme de los egos… En su día me lo advirtieron: “Algún día te darás cuenta de que este es un mundo muy perro y hay demasiadas envidias” y, ciertamente, a medida que ha ido pasando el tiempo he podido comprobarlo. Poco a poco vas conociendo a más personas y vas viendo las puñaladas, las mentiras y falsedades, los egos desmedidos de algunas personas que se creen semidioses. No me gusta nada la falta de compañerismo que cada vez veo más en algunos ámbitos, secretismos ridículos con las localizaciones, salidas de tono.  Cada vez veo a más personas con ganas de “marcha”, creando hilos cuyo ánimo es simplemente el de crear polémica y hacer ruido. Algunos de ellos con actitudes y con un carácter marcadamente inquisitorial, permitiéndose decirle a otras personas lo que deben o no hacer con sus fotos. No sé, creo que en algunos sentidos se están perdiendo la empatía, los modales y sobre todo el respeto, que es lo más grave y lo que siempre debería primar entre compañeros. 

¿Dónde disfrutas más, viendo el resultado final de una foto o en todo el proceso de la misma? 

Pues a veces el momento de la captura se ha realizado en circunstancias complicadas; lluvia, frío, viento, o incluso has podido tener un accidente que haga que la situación no la recuerdes como algo placentero al 100%. Pero salvo en casos ocasionales, creo que esos son los mejores momentos, en los que de verdad desconectas de todo lo que te rodea. De hecho, lo digo a menudo: no pasa nada si haces una salida o un viaje y luego el tiempo no acompaña. Disfruta simplemente de tener la suerte de poder estar por ahí haciendo lo que te gusta. No obstante, no cabe duda de que si días después ves en tu pantalla una flamante foto que era justo lo que tenías en la cabeza, pues ya tenemos la cuadratura del círculo ahí…

Si la cámara fuese capaz de mostrarte los paisajes como tú los muestras al final, ¿te gustaría seguir dedicando tiempo al procesado o estarías satisfecho con el resultado? 

No te quepa duda, si un día ve la luz esa cámara (además de pronunciar la típica frase “shut up and take my money”), desinstalaré el Photoshop y viviré tan feliz con mucho más tiempo libre… Es cierto que soy una persona muy poco conformista, difícilmente me veo aceptando lo que una cámara me entregue por defecto, pero, ¡qué narices! Si esa maravilla tecnológica fuera capaz de reflejar lo mismo que yo quiero expresar, ¿para qué iba a perder el tiempo después en el ordenador?

Para un fotógrafo como tú, cuyas fotos son seleccionadas en portales como 1X, ¿qué significa esto? 

Pues, sinceramente, ver tus fotos publicadas en páginas como 1X, tener la posibilidad de que te hagan un hueco en una revista conocida (como en este caso), o que te llamen para asistir a un programa, congreso, etc, son las cosas de las que más orgulloso puedo sentirme y que a menudo me refuerzan para no tirar la toalla y seguir trabajando y dedicándole todos mis esfuerzos a esta afición.  Seguramente sin ese estímulo no tendría tanta sed fotográfica, ni afán por mejorar. Son ya unas cuantas las revistas en las que han publicado fotos mías, reportajes, entrevistas, etc. y te aseguro que cada nueva propuesta que me llega me genera la misma ilusión que el primer día. Es algo de lo que me siento muy orgulloso y a lo que le doy un gran valor, más incluso que a los concursos, en los que no suelo participar demasiado porque muchos de ellos son ya casi una tomadura de pelo y un simple sacadineros. Realmente, gracias a la fotografía, he vivido momentos muy bonitos, como por ejemplo el congreso benéfico de la IANC al que asistí como ponente en Galicia el pasado mes de Noviembre y que fue una experiencia increíble y que constituyó más que una simple charla. Tener la oportunidad de compartir todo un fin de semana con profesionales de ese nivel fue algo que no creo que olvide nunca y por lo que siempre le estaré agradecido a Carlos Caraglia.

¿Existe competencia entre los fotógrafos de tu temática fotográfica? ¿Es buena? 

La competencia siempre es buena, sin ella seguro que seríamos más conformistas y perderíamos mucha motivación y posibilidades de inspiración para seguir aprendiendo. De hecho, mi posición personal es que, aunque creas que ya tienes los conocimientos necesarios en alguna materia (que realmente nunca son suficientes), es fundamental seguir formándose, recurriendo a cuantas más fuentes puedas acceder. De todo el mundo aprenderás algo. Posiblemente nadie va a revelarte el Santo Grial, ni a descubrirte la rueda, pero siempre que hagas un taller, un curso o compres un libro, fijo que dentro de él habrá alguna técnica, algún matiz que te enriquecerá y, precisamente en la fotografía, esa suma de detalles es lo que finalmente acaba por marcar diferencias. Por desgracia esa competencia a veces se vuelve demasiado feroz, y más cuando hay intereses comerciales por medio, y si ya entran en juego personas que no recurren a las mejores artes, comienzan los problemas. La verdad es que me alarma ver las cuchilladas y mentiras que pueden volar por ahí, las artimañas a las que muchos pueden recurrir con tal de ganar visibilidad, repercusión o seguidores, los pocos escrúpulos de muchos compañeros para conseguir un patrocinio, o relacionarse con alguna persona “famosa”…  Mi planteamiento es que uno debe centrarse en su propio trabajo, en mejorar al máximo, en tratar de hacer cosas que puedan ser interesantes. Y si consigues eso, lo demás irá llegando poco a poco, quizá de forma más lenta que si optas por otros caminos, pero seguro que tu satisfacción será mayor y sobre todo habrás crecido como fotógrafo. Para mi, desde luego, el fin no justifica los medios. No todo vale por conseguir algo. Posiblemente esto sea un lastre a la hora de competir con muchas personas, pero sinceramente prefiero quedarme en el camino a tener que hacer cosas que considero que no son del todo éticas, ni juego limpio.

Si tuvieras que recomendarnos a tres fotógrafos que hayan marcado tu forma de hacer fotografía hoy en día, ¿a quién nombrarías? 

Aquí sí que me pones en un aprieto. Son muchos los fotógrafos que admiro y que de una forma u otra me inspiran, pero si solo puedo señalar a tres serían: Juan Pablo de Miguel, la dupla Jesús Mª García y Javier de la Torre, y David Martín Castán. 

De hecho, he asistido a talleres con los dos primeros y en cuanto pueda ir a uno de David, o repetir alguno de Juan Pablo, o Jesús y Javier, también lo haré. Siempre hay que seguir formándose. No obstante, hay muchos fotógrafos españoles a los que no se puede perder de vista, el nivel que tenemos en este país creo que es apabullante, pero si no me dejas decir más que esos tres, ¡ahí lo dejo!

¿Cuáles son tus lugares favoritos en España para hacer tus atardeceres o nocturnas? ¿Y fuera de España? 

Pues ya te adelanto que soy una persona con bastante mala pata para el tiempo y los amaneceres y atardeceres, así que no sé si soy el más recomendable para hablar de eso… En España tengo que reconocer que siento especial debilidad por el norte: País Vasco, Cantabria, Asturias, Galicia… Creo que las posibilidades fotográficas para un aficionado al paisaje son tan inmensas allí que es un verdadero privilegio poder residir en ese entorno. No sabría decantarme por un sitio en concreto para escoger un atardecer o amanecer, demasiadas posibilidades de ensueño. Pero si en un momento dado tuviera que elegir uno, seguro que rápidamente pensaría en algo que esté por ahí arriba. De hecho tengo unas ganas locas de poder subir y hacer una ruta en condiciones de una vez. En nocturnas la verdad es que cerca de Toledo (donde también hay muy buenos atardeceres y unas vistas panorámicas de quitar el hipo), tenemos muchos castillos y algunas zonas relativamente próximas donde se puede disfrutar de un cielo más o menos apañado. Pero en este punto sí te voy a decir que cuando fui a Tenerife el pasado año, me quedé prendado de toda la zona del Teide. Sin lugar a dudas me encantaría volver allí a llenar mi tarjeta de vías lácteas de ensueño, tajinastes… Y lo mismo digo de la isla de La Palma, otro lugar al que le tengo unas ganas enormes. Y fuera de España, pues he viajado mucho la verdad: gran parte de Europa, varias veces a Estados Unidos, Cuba, México, Perú, algunas ciudades del norte de África… Pero la inmensa mayoría de esos viajes fueron antes de que me entrara el virus fotográfico, por lo que a menudo me tiro de los pelos (bueno, lo haría si tuviera) cuando pienso en todo el archivo que podría tener en estos momentos si hubiera empezado antes. Pero si tengo que nombrar algo reciente y dejando fuera a la famosa Islandia, diría que Irlanda me encantó, Portugal tiene una costa maravillosa y la región de los Dolomitas en Italia también me pareció sencillamente de cuento. En cuanto a sueños, desearía poder ir algún día a Canadá, Nueva Zelanda, Patagonia, Groenlandia, Lago Baikal… Hay tantos lugares maravillosos en el mundo. Por soñar que no quede.

¿Veremos a Iván trabajar con una cámara sin espejo? 

¿Con una mirrorless? Ni de coña, eso son juguetes para aficionados y no puedes considerarte un fotógrafo serio usando algo similar. ¡Burro grande ande o no ande, siempre! Te voy a tener que tirar de las orejas, que no has hecho los deberes amigo Mario, ya que precisamente yo uso una sin espejo… En concreto tengo dos, A7-R (1) como cuerpo principal y una A7 normal como segundo cuerpo. He probado muchos sistemas, más de los que debería, posiblemente por puro consumismo y por buscar algo perfecto que realmente no existe. 

Pero creo que es un mal generalizado y que  casi todos nos damos cuenta con el paso del tiempo de que la mayoría de los equipos que tenemos son más que suficientes para cualquiera de nuestros propósitos. Debates Nikon, Canon, Sony… No creo que nadie pueda decir que no podría afrontar un viaje con las máximas garantías portando una 6D, una D800 o una A7. Solo hay que saber exprimirlas y sacarles partido. El problema es que nos gusta demasiado el cacharreo (y perder dinero con él). Yo de hecho tuve una 6D, una D800E. Con ambas estuve encantado de la vida, porque son máquinas excelentes, pero siempre me gustaron las sin espejo, el concepto de visor electrónico, el “what you see is what you get”, y al final acabé en este sistema del que creo que va a ser difícil que alguien me mueva. No porque sea mejor ni peor que otros, sino porque es el que más va con mis gustos personales. Algo completamente subjetivo, vamos.

Caramba, pues acepto el tirón de orejas con dignidad. Te asociaba a Canon, pero ya veo que no es el caso. He visto fotógrafos que usan cuerpo Sony pero con lentes como el 14-24mm de Nikon. ¿Cuáles son tus objetivos para paisaje? 

Pues te cuento: hasta la fecha la mejor lente de zoom tipo UGA que he probado es sin duda el Tamron 15-30mm f/2.8; pero uno de los motivos de usar una mirrorless es también ahorrar algo de peso y tamaño (a pesar de que los objetivos FF nunca van a ser una miniatura por pura física) y adaptar lentes diseñadas para DSLR es algo que intento evitar, ya que mi idea es utilizar, siempre que se pueda, objetivos del propio sistema (en este caso montura E) y, además no quisiera volver a usar filtros de 150mm, que son bastante grandes. Por ello ahora mismo en paisaje la mayor parte del tiempo funciono con el Sony Zeiss 16-35 f/4 y el resto se reparte entre el Sony Zeiss 55mm f/1.8 y el Sony 70-200 f/4. Los tres son sencillamente magníficos; pero el 55 es ya algo de otro planeta al que recurro en cuanto su focal se presta a ello (de hecho lo uso con mucha frecuencia para panorámicas haciendo las tomas en vertical). 

No obstante, este equipo se me queda un poco cojo en dos cosas que por el momento no puedo tener en montura Sony E: algo verdaderamente luminoso y angular para nocturnas y un auténtico ultra-angular. Estas cuestiones las solvento actualmente con un Samyang 20mm f/1.8 en su versión Sony E con el adaptador soldado de fábrica, que es la lente que pongo cuando el zoom f/4 ya se queda corto y requiero un diafragma menor y un Samyang 12mm f/2.8 vía adaptador chinorris, que es un ojo de pez, pero que cuenta con una proyección muy agradecida y que para paisaje da unas posibilidades enormes si evitas picados de cámara. Mi equipo lo completa otro Samyang 135mm f/2, también con adaptador, que uso principalmente para retrato y que es una auténtica barbaridad la calidad que da si no te importa usar enfoque manual. Hay otras lentes que estoy siguiendo de cerca y que me gustaría probar como Laowa 12mm f/2.5 y 15mm f/2, que además podremos tenerlos en montura E real, no adaptada, el Irix 15mm f/2.4 y el Samyang 14mm f/2.4 XP. A ver si algún día puedo hacerme con alguno de ellos y sacarlos por ahí de paisajeo y nocturneo. Obviamente cuando me voy de salida fotográfica no llevo todo el equipo. En función de dónde vaya a ir y lo que pretenda hacer, elijo las lentes que más me convienen y la verdad es que, en cualquier caso, en una Lowepro 400 (archiconocida mochila) puedo meter los dos cuerpos Sony full frame y todo el equipo que necesito sin problemas, incluyendo baterías, filtros y porta NISI de sistema 100mm (marca con la que colaboro hace tiempo), varias linternas y cachivaches diversos.

Es normal en este arte que tengamos momentos de crisis, de falta de motivación o inspiración. ¿Te ocurre? En caso afirmativo, ¿cómo lo solucionas?

Por supuesto que he tenido momentos de dudas en más de una ocasión, a menudo relacionados con el ritmo frenético que estaba llevando y que me estaba pasando factura en otros ámbitos de mi vida. Igualmente he pasado por rachas en las que me he sentido bloqueado con el revelado y disconforme con muchas fotos que tenía entre manos. Siempre he dicho que, después de mi mujer, yo soy mi mayor crítico. Podría enumerar muchas cosas que han supuesto baches en el camino, algunas de los cuales han requerido de mucha lucha y sacrificio para poder superarlas, pero no soy una persona a la que verás quejarse con facilidad y mucho menos en público. Al fin y al cabo todos tenemos nuestros problemas, cosas de las que quejarnos y que nos pueden parecer injustas, personas que nos han decepcionado, etc. ¿Cómo superar esos baches y malos momentos? Pues con lucha y sacrificio, no hay más. Creo que si realmente sientes pasión por algo, cualquier obstáculo que se ponga en tu camino acabarás por derribarlo. Costará semanas, meses o años, pero si eres tenaz al final lo conseguirás. Igualmente creo que es necesario tener a gente de total confianza a tu alrededor, que te apoye y con la que también puedas desahogarte en algún momento dado. En mi caso y dentro de este mundillo fotográfico, David Salamanca, Alberto, Álvaro y Antonio Prado forman posiblemente mi círculo de mayor confianza. Hay muchos otros compañeros con los que me llevo de maravilla y por los que siento un enorme afecto, con los que me he ido de viaje y hablo casi a diario, etc. Pero con estos tres la relación siempre ha sido más especial, han supuesto un gran apoyo para mí en más de una ocasión y jamás me han fallado.

Sé que eres padre de familia, ¿compartes esta afición con tus peques?

Pues sí, estoy casado y tengo un hijo de siete años y medio y una pequeñaja que en septiembre cumplirá dos. Mi mujer y mi hijo mayor no quieren saber nada de la fotografía (¡y no les culpo!), pero parece que la pequeña siente curiosidad por las cámaras y le encanta verse en vídeos y fotos; así que por ahí van mis esperanzas de contar con un futuro aliado en mi familia que me comprenda plenamente. Nada me haría más ilusión que alguno de ellos compartiera la misma pasión que yo por esta afición.

Hagamos que los lectores aprendan algo de ti, ¿te parece? Dinos tres consejos o trucos fotográficos que te hagan conseguir algo especial en una fotografía nocturna. 

El primero de ellos es estudiar a fondo la localización antes de ir. Y con ello quiero decir que no basta con ver un par de fotos por ahí y confiarse. 

Hay que preparar la salida minuciosamente, cotejar información de varias fuentes, googlear  y hablar si se puede con gente que ya haya ido allí, de tal forma que antes de partir ya tengas una idea clara de lo que te vas a encontrar y vayas más o menos preparado y sabiendo qué cosas se pueden hacer de verdad en ese lugar. El segundo, si contamos con una cámara que pueda manejar bien el ruido, y ya no hablo de una full frame, sino gran parte de las APSC de las actuales que rinden increíblemente bien, de verdad, hay que quitarse el miedo a subir el ISO. De hecho lo comento siempre que puedo, mejor tener una foto con ruido, que no tenerla o llevarte algo completamente negro a casa, que cuando quieras levantar sombras vas a provocar una paella mucho mayor. Yo era de los que ISO 3200 ya me generaba sudores, ahora no tengo ningún problema en trabajar con mucha frecuencia a 6400 y en más de una ocasión a 12800, y en teoría mis full frame tampoco son las mejores en ese apartado precisamente. Mismamente, la foto del castillo de Zafra que acompaña esta entrevista, está tomada con la A7r (1) a 6400 ISO y f/2 con el Samyang 20mm, al igual que la panorámica nocturna de Islandia y la de las tres cimas de Lavaredo. Por supuesto que encontraremos algo de ruido si nos ponemos a hacer zoom en la imagen pegados al monitor, pero es que esa no es la realidad que uno se va a encontrar si imprime una foto y la visiona a una distancia correcta. Y también puedo asegurar que he tenido la oportunidad de ver alguna foto mía proyectada en un pantallón de cine enorme y, pese a tratarse de una imagen que en el monitor dirías que tiene ruido, en el cine, a una distancia apropiada, se veía todo perfecto. Y no creo que muchos de nosotros vayamos a visionar nuestras fotos a más tamaño que ese. El tercer consejo sería aprender todas las técnicas que se pueda. Aunque te gusten las fotos sin iluminación, por verlas más naturales, o puedas hacer un blending en el PC de una foto en hora azul para el primer plano y luego combinarla con el cielo nocturno de ese mismo sitio unas horas después, aprende también a manejar linternas, juega con balances de blancos e iluminaciones frías y cálidas, intenta usar un flash… 

Al final se trata de tener los máximos recursos para poder afrontar esos momentos y tener siempre varias alternativas para llevarte a casa una foto válida. Y déjame un cuarto  consejo que no podría faltar; en fotografía nocturna un buen revelado es clave. Y no, no es pecado caer en la tentación 

Has nombrado antes las redes sociales, ¿Cómo las manejas? ¿Dedicas muchas horas al día o solo ocasionalmente? 

Pues reconozco que son un mal casi necesario. Pueden no gustarte, pero hay que estar en ellas, sí o sí. Las redes sociales aportan ventajas en muchos sentidos, permiten una fácil interacción entre aficionados y profesionales, compartir experiencias, conocer gente, mostrar nuestro trabajo con facilidad, e incluso con una gran cota de alcance; pero a cambio son un monstruo voraz, al que cada vez hay que alimentar más. Una vez que te metes en esa vorágine de redes, de publicar fotos, de interactuar, es difícil encontrar tiempos de descanso en los que desaparecer. Yo realmente hay momentos en los que sí me he sentido agobiado (no son pocas las ocasiones en las que he pensado en cerrar mi Facebook), porque sí que requiere de mucho tiempo; y con el trabajo y la familia no todos los días es posible encontrarlo y vas sacándolo de donde puedes. Si a eso le sumas que yo soy de los que, salvo error u omisión, siempre contesta a todos los privados, o mensajes que le llegan, y que siempre que puedo, también intento responder de forma individual, aunque sea de forma breve, a cualquier comentario que reciba cuando cuelgo una foto y además le añades muchas preguntas que me llegan por otras vías, como el correo de mi web… Pues eso: que es mucho tiempo el que inviertes y que se hace con todo el gusto del mundo, porque precisamente que haya movimiento es señal de que tu trabajo interesa, pero no por ello deja de haber rachas en las que te sientes desbordado. La mayor actividad en este sentido la desarrollo en Facebook e Instagram, en Twitter tengo cuenta, aunque bastante descuidada y Flickr no la he dejado tampoco en el olvido, aunque en esta no suelo responder muchos comentarios, porque se entremezclan con otros de invitaciones a grupos y se vuelve un follón. Por supuesto, aparte está el alimentar páginas como 1X, 500PX y claro está, mantener mi propia web www.ivanferrerophoto.com. En cuanto a su manejo, pues sinceramente no uso ninguna aplicación que no sean las propias oficiales de cada servicio, es decir, no tengo ninguna app que me permita controlar todo desde un mismo lugar, tipo hootsuite, ni automatizar mensajes. Reconozco que en ese sentido soy un poco tradicional y aún lo hago todo a la vieja usanza; es más, en Facebook ni siquiera cuento con un perfil de empresa, y tarde o temprano tendré que sucumbir, pero de momento resisto. Sigo funcionando con un perfil personal en el que únicamente se habla de fotografía, jamás me verá nadie opinar o compartir cosas que no tengan relación con ello, ni fútbol, ni política, ni religión, ni nada…

Amigo Iván, ha sido un auténtico placer “despellejarte” en el más grande y cariño sentido de la palabra. Una entrevista amistosa con un tinte sincero, humano y profesional al mismo  tiempo. Te estoy tremendamente agradecido por tu tiempo y tus palabras con Fotógrafo Nocturno. Un abrazo muy grande y nos vemos bajo las estrellas. 

Te aseguro que el placer y el honor ha sido mío. Soy yo el que tiene que daros las gracias por contar conmigo para este nuevo número de la revista y concederme la oportunidad de que muchos compañeros puedan conocerme algo mejor. Un fuerte abrazo, y al que se haya leído la entrevista entera, le hago la ola desde aquí…

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