Fotografiando en el desierto de Atacama, Chile.

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La aventura comienza el 16 de agosto desde el Aeropuerto Reina Sofía-Tenerife Sur donde hago el primer vuelo del día. A bordo del clásico Airbus A320 de Iberia me dirijo hasta el aeródromo madrileño Adolfo Suárez Madrid Barajas. Tras 7 horas de espera hasta la salida del Airbus A345 que nos llevará a Santiago, me reúno con David Gámez quien acude a Madrid desde su ciudad de residencia: Plasencia.

 

Son un total de 13 horas y media de vuelo con lo que, a pesar de haber estado ya juntos un buen rato  antes de embarcar, nos da tiempo a hablar de lo humano y lo divino.

Normalmente la gente siente angustia ante tantas horas de avión. En mi caso, he de decir que la disfruto. La mejor forma de afrontar un recorrido tan largo, a mi juicio, es estructurarlo en fases. (Igual que hago cuando corro un maratón).

La primera hora se va en observar a quienes tienes cerca, familiarizarte con el “Entretenimiento a bordo”. Es la pantalla que cada pasajero tienen en los vuelos transoceánicos con películas, series, juegos, etc…

Enseguida y cuando te quieres dar cuenta, has despegado, el comandante te ha dado la duración estimada del vuelo y llega, en este caso, la cena.

La comida de los aviones tiene mala fama pero he de decir que a mí no me parece tan mala. Tras cenar y charlar sobre el menú y las acciones que llevamos a cabo en Fotógrafo Nocturno, pues ya se han pasado unas 3 horas más de vuelo.

Cuando la cabina queda limpia de la cena, las luces del avión se atenúan y llega el momento de echarse una buena siesta. Aquí lo normal es seguir con la película que interrumpiste para cenar y quedarte frita con ella.

En mi caso, para estos viajes, tengo un truco infalible. Ceno con dos copitas de vino y me tomo una dormidina. No falla, entre 4 y 5 horas de sueño asegurado. Y fíjate por donde que ya han pasado 8 horas de vuelo.

Bien, quedan 5… Un par de paseos por el avión, anotar cosas en el ordenador, repasar las presentaciones que hay que hacer con los alumnos, etc…

Ahora además, suelen dar un tentempié que, aunque no es gran cosa, ayuda a matar el gusanillo. Nosotros que no somos muy de películas seguimos charlando sobre nuestras cosas. David me cuenta los cursos que va a dar de fotografía de moda, su nuevo estudio a punto de ser inaugurado y yo le cuento que el libro: “El fotógrafo en la noche” ya está siendo traducido a inglés  y estará disponible pronto. Como veis, siempre tenemos cosas de qué hablar, proyectos que soñar y actividades presentes de las que disfrutar.

Pues venga, ahora que ya nos duele el culete un poco, nos traen el desayuno, recogemos nuestras cosas y tomamos tierra a las 7:30am hora local. Un largo día nos espera sin dormir porque mañana a las 9:30am empieza nuestra ponencia teórica así que si no queremos morir por  el jet lag, debemos aguantar todo el día despiertos!!! 😉

Nuestro encuentro con Jaime Arrellano, de Grupo i-Magno y responsable de todo este viaje nos recogió puntual en el aeropuerto. Pasamos el día conociendo la zona financiera de Santiago y tuvimos ocasión de hacer un poco de turismo.

Visitamos la torre más alta de Latinoamérica llamada Costanera, 61 pisos en 300m que nos permite divisar la capital chilena.

Pasamos la noche con Andrés, responsable de Irix Chile, Claudia, organizadora también del viaje y mi viejo amigo Gastón Márquez quien viajó desde Argentina para compartir estos días con nosotros.

Finalmente, tras casi 48h sin parar ni dormir en cama, nos fuimos a dormir siendo las 22h de Chile para afrontar el día siguiente con el menor jet lag posible.

Nos levantamos y comienza la acción. 30 fotógrafos venidos de distintas partes del país y de otros países están expectantes por ver que tenemos que contarles. Honestamente, tanto David y yo hemos dado hasta la última gota de nosotros para que pudieran aprender si estaba en nuestras manos enseñar.

Hemos contado la parte técnica, hemos mostrado ejemplos de iluminación tanto nocturna como de estudio. Hemos resuelto las mil y unas preguntas que han sugerido y, lo mejor de todo, con un ambiente distendido, amable, de risas y de grandísima hermandad. De verdad, está siendo un viaje especial y no hemos hecho nada más que empezar.

Da mucha satisfacción saber que todo el mundo conoce nuestro podcast, revista, AFONOCTE y todos los proyectos como iNight que desde Fotógrafo Nocturno llevamos adelante.

Pues bien, tras una jornada intensa, no deshacemos las maletas porque nos vamos otra vez al aeropuerto para volar hasta Antofagasta. No vamos solos, pues 12 fotógrafos nos acompañan y otros 12 nos esperan allá así que….  Let’s join them!

En el tercer día de nuestro viaje comenzamos con nuevas explicaciones de técnica, creatividad y motivación. Hablamos también de como gestionamos las redes sociales, de como hacemos los vídeos con nuestras fotos, de qué supone la fotografía para dos personas como David y un servidor. En fin, pusimos toda la carne en el asador tanto fotográfica como personal.

Tras unas horas de charla, nos subimos todos en el autobús que teníamos contratado y nos vamos a un lugar mágico. Un lugar que para nosotros fue especial: “La mano del desierto”.

Esta escultura está en medio del desierto donde la situación era esta: la vía láctea a la espalda de la mano, sin frío ni calor, sin viento… Solo nuestro hito a fotografiar, nuestros magnífico ambiente y el correr de las linternas, encuadres y distintas fotografías.

Es altamente reconfortante ver la cara de satisfacción de los asistentes al descubrir el “How to”. Enseñamos hasta la última gota de conocimiento para que todos pudieran saber qué hacemos y porqué. Mostramos las técnicas de iluminación, encuadre, formas de trabajar en grupo y todo lo que pudimos.

La jornada siguiente la ocupamos viendo las fotografías del día anterior, comentado el revelado con los software de cada cámara y con Lightroom principalmente. También tuvimos una modelo que posó para explicar esquemas de iluminación y dos más que nos acompañaron en la playa al atardecer.

Cuando el sol cayó un grupo se concentró en las dos modelos mientras que otro se centró en el atardecer. En mi caso, me multipliqué cuanto pude para grabar con el dron todas las tomas aéreas posibles y a la vez instruir a los asistentes en el uso de los filtros.

La mezcla: moda, costa y dron era sencillamente fantástica. Ver a 30 personas no parar de trabajar motivados fue genial.

El día siguiente estaba destinado a viajar. En este caso ya no lo hacíamos con los amigos que nos acompañaron en jornadas anteriores sino que como los señores Jaime Arellano, Claudia Molina, Gastón Márquez y Jaime Bruna quienes nos acompañan a nosotros hasta…. Nada más ni nada menos que: San Pedro de Atacama. Uno lo de los mejores cielos del mundo junto a los de las Islas Canarias y Hawai.

El trayecto es un recorrido de unas 5 horas atravesando el desierto donde la carretera, en un 95% es línea recta. Esta monotonía me encargué yo de romperla ya que cada media hora comenzaba a gritar algo así como: ¡¡¡Para, para!! Algo me llamaba la atención, montaba mi dron y…. ¡Al aire!

La normativa chilena es más permisiva que la española así que no os asustéis por los vídeos. Todo forma parte de la norma.

Pues bien, desde  Antofagasta hasta el primer lugar de las fotos de esa noche estamos pasando de estar a nivel del mar hasta llegar a los 4.530m de altitud. De las 6 personas que íbamos, todos en mayor o menor medida notamos el “mal de altura”. En lo que a mí se refiere apenas lo noté. De hecho, estuve súper activo, corriendo de un sitio a otro para iluminar, sin parar de caminar y, a pesar del frío, incluso llegué a sudar.

Ojo, al final también me pasaron factura los -10º y me tuve que ir al coche en un par de ocasiones para recuperar la temperatura.

David, sin embargo, acusó más el mal de altura y tuvo unos momentos… “casi críticos”. Los síntomas son: malestar estomacal, sensación de mareo, escalofríos y sensación de falta de aire. Para ello llevábamos un bote de oxígeno y hoja de coca. Todos inhalamos de dicho bote alguna respiración y mascamos hoja de coca.

En mi caso, lo que noté fue que no podía hablar con claridad y balbuceaba con frecuencia. Algo así como cuando has tomado dos copas “de más” y sientes que la lengua hace algo así como… jdfaeasdfaseori 😉

Las fotos fueron magníficas, divertidas y la vía láctea nos dejó ABSOLUTAMENTE alucinados.

Todo esto aconteció en la localidad de San Pedro de Atacama donde también disfrutamos del Valle de la Luna y todas las formaciones rocosas y salinas que hay en este sector.

Por la tarde, mientras nos dirigíamos a un poblado que data del año 800 a.C David demostró su maestría con los “pájaros”. Avistó posado en una rama próxima a la carretera un mochuelo y no dudó en detener el coche, montar su 70-200mm y… aquí tenéis la foto que consiguió en dos clicks.

Doy fe de que todos nos quedamos boquiabiertos pues la luz, la composición y la pose del animal hablan por sí solos.

Minutos más tarde llegamos a nuestro destino donde nos regalaron la historia del lugar y esperamos a que cayera la noche para disfrutar de la vía láctea.

Trabajo en equipo, iluminación y encuadres un poco ajustados pues no debíamos salirnos de un sendero marcado ya que este delimitaba una zona que, en caso de ser pisada, podríamos dañar algunos restos arqueológicos.

Y, aunque este artículo podría extenderse miles de caracteres más, quiero destacar la calidad humana de este grupo que pasamos juntos 24h durante más de una semana y de la que saldrán nuevos proyectos.

El grupo i-Magno será el responsable de liderar la franquicia de FOTÓGRAFO NOCTURNO en Chile siguiendo el modelo de enseñanza que llevamos en España.

Es cuestión de tiempo que esta alianza de sus frutos de tanta calidad como esta semana que ya no era un proyecto, sino que ha sido un realidad .

Chile, David y yo solo podemos deciros una cosa: te quedaste en nuestro corazón.

Aquí podéis ver los mejores sitios del desierto a vista de Dron. ¡Que lo disfrutes! 


Un abrazo y buenas fotos .

 

 

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4 comentarios en “Fotografiando en el desierto de Atacama, Chile.

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