“Muchos fotógrafos de paisaje nos iniciamos debido a un viaje que de alguna forma nos marcó”

Entrevista de Enrique E. Domínguez a Julio Castro Pardo

Este joven coruñés lleva la naturaleza y la fotografía en su corazón. Su trabajo transmite ese cariño que siente por la naturaleza y que le lleva a recorrer mundo en busca de nuevos lugares con los que alimentar su pasión y su cámara. “Intento viajar por el mundo para buscar aquellos paisajes que llenen de emocion tanto a mi camara como a mí. Eso sí, sin olvidar mi tierra, Galicia, que es un paraiso para la fotografia”, cuenta con orgullo. Su llegada al mundillo de la fotografía es reciente, pero cuatro años le han bastado para aprender a plasmar con brillantez todo ese entusiasmo en su trabajo. Hablamos largo y tendido con Julio y este es el resultado…

Tu afición a la fotografía se inicia a raíz de los paisajes que pudiste presenciar durante un viaje a Estados Unidos en 2015. La impresión que te causó ese viaje y la necesidad de ser capaz de transmitir tus sensaciones ante esos paisajes te hizo iniciar tu andadura en la fotografía…

Muchos de los que actualmente somos fotógrafos de paisaje, ya seamos profesionales o amateurs nos iniciamos debido a un viaje que de alguna forma nos marcó. En mi caso, durante mi viaje a la Costa Oeste de Estados Unidos quedé maravillado con todos los lugares increíbles que pude visitar y luego, al llegar a casa y ver el desastre de fotografías que había hecho, me hizo plantearme comprarme una cámara en condiciones y aprender algo de fotografía para intentar plasmar toda la belleza de lugares únicos del planeta.

Después de pasar por esa fase de iniciación, ¿cuándo te diste cuenta de que la cosa empezaba a ponerse seria?

Pues cuando tomé la decisión de aprender fotografía nunca se me pasó por la cabeza que esto fuera a terminar así. Lo veía más como un complemento y un extra a los viajes que me gustaba hacer. Sin embargo, poco a poco me fui metiendo cada vez más en ello y terminé terriblemente enganchado. Yo creo que el momento en que vi que la cosa se podía poner seria fue cuando mandé una foto a mi primer concurso, que además era uno de los más grandes, el Sony World International Photography Awards, y recibí una mención de honor. 

Podría decirse que ha pasado poco tiempo desde tu llegada a la fotografía hasta llegar a un alto nivel en tu obra y conseguir mucho reconocimiento, ¿Cómo ves ese camino recorrido?

 Yo creo que la evolución no se va viendo día a día, sino que tienes que echar la mirada atrás a tus inicios. Haciendo eso sin duda la evolución que he tenido ha sido bastante grande, ya no solo a nivel de técnica o procesado fotográfico, que es algo obvio, sino también a nivel de composición y de gusto a la hora de elegir los momentos, la luz, los lugares, etcétera. Cuanto más aprendo, más me doy cuenta del gran margen de mejora que todavía hay y el que me gustaría llegar a tener en un futuro. Por lo tanto, el camino que queda por recorrer aun es mucho más grande que el que he hecho hasta ahora.

Esa evolución lograda en tu trabajo proviene fundamentalmente de una formación autodidacta…

Pues, básicamente sí. En el año 2015, cuando me compré mi primera cámara, hice un curso para aprender las cosas básicas del manejo de una cámara y a partir de ahí mi formación ha sido principalmente autodidacta, sobre todo a base de hacer muchas fotos, salir con otros compañeros de los que siempre aprendes y luego mirar muchos tutoriales y vídeos por Internet, que siempre te resuelven dudas y te aportan nuevos retos y cosas nuevas para probar.

Al comenzar nuestra andadura fotográfica, la principal preocupación que tenemos suele ser aprender a dominar la cámara y la técnica, ¿qué aconsejarías a nuestros lectores menos experimentados para mejorar en su aprendizaje en estos aspectos básicos?

Eso es lo mas básico. Mucha gente lo suele omitir, pero, si es posible, no viene mal leerse el manual de nuestra cámara para saber todas las posibilidades y funciones que tiene, ya que muchas veces nos comemos la cabeza buscando una función en concreto o que pensamos que nuestra cámara no tiene y resulta que era mucho mas sencilla y rápida de hacer de lo que habíamos pensado si miramos el manual. Tampoco es mala idea hacer un curso de inicio como el que tuve yo, ya que te pone a tu disposición todas las herramientas básicas para empezar a jugar con nuestra cámara y probar todas las posibilidades que tiene. Tampoco viene mal no centrarse al empezar en una sola disciplina, sino probar un poco de todo, ya que nos permitirá conocer nuestro equipo mejor en casi cualquier circunstancia.

Volviendo la vista atrás, ¿qué fue lo que más quebraderos de cabeza te dio durante tu aprendizaje cuando empezabas a trastear con la cámara?

Aunque ahora no lo uso mucho, más que nada porque para paisaje prácticamente no necesito usarlo, siempre se me ha resistido el uso del flash. Nunca me he aclarado en como se configura, los modos TTL, manual, etcétera. Básicamente lo he dejado por imposible ya que soy un negado, al igual que para la fotografía de retrato. Ahora, para lo único que lo uso ocasionalmente, es para alguna foto con posados de noche y simplemente dándole de forma manual con el dedo la persona que posa.

Una vez superada esa fase de aprendizaje técnico básico, ¿cuál sería tu consejo a la hora de afianzar conocimientos y seguir progresando?

Esto es una formación continua. Nunca hay que dejar de empaparse de información, ya sea a través de otros fotógrafos, a través de Internet, haciendo cursos de técnica, composición o procesado. Pero sobre todo hacer muchas fotos, esa es la mejor formación que puedes tener ya que de esa forma se aprende de manera práctica, aunque sea a base de prueba y error. Seguramente muchas veces te frustrarás y pensarás que no avanzas, pero un día saldrá la foto que tú quieres y a partir de ahí todo es mucho mas fácil.

Hay personas que se inician en la fotografía atraídas por la parte del procesado y comienzan su camino por ahí prácticamente desde sus comienzos, obviando profundizar en aspectos como la composición…

Sí, y la verdad es que no les culpo porque yo he caído también en eso. Un procesado potente da unos resultados muy llamativos de una forma rápida teniendo un RAW mínimanente decente. Sin embargo, aunque profundizar en el procesado para mi gusto es necesario, es aún mas necesario aprender otros aspectos como bien dices, tales como la composición. Es importante un equilibrio entre todos los aspectos a la hora de hacer fotos para que tus imágenes también sean equilibradas, ya que, por muy bien procesada que esté una fotografía, si no tenemos un gran RAW detrás no dejará de ser simplemente eso, una fotografía bien procesada.

¿Qué es para ti lo mejor de hacer fotografía?

Sin duda alguna, conocer y disfrutar de algunos de los más bonitos y espectaculares paisajes del planeta. Cuando estoy en uno de esos lugares únicos haciendo fotos pienso que soy un auténtico privilegiado por poder disfrutar de esos lugares que realmente ha podido ver muy poca gente y de los que yo intento mostrar toda su belleza a través de mi cámara. Otro componente que debo destacar es el social, ya que gracias a este mundillo he conocido a un montón de gente maravillosa, muchos muy buenos amigos míos y con los que aprendo y comparto esta pasión.

¿Hasta qué punto crees que la personalidad del fotógrafo acaba plasmada en sus capturas?

¡Qué pregunta tan complicada! (risas) Yo creo que cualquier expresión artística, incluyendo la fotografía, tiene un poco de nosotros y nuestra personalidad en ella. Yo, por ejemplo, soy una persona bastante calmada y tranquila. Esto intento plasmarlo en mis fotos también, intentando transmitir la sensación de paz y tranquilidad que suelo sentir a la hora de hacer fotos.

La composición es la mejor herramienta de la que un fotógrafo puede valerse. ¿Cómo afrontas el momento de componer tus escenas? ¿Qué buscas para empezar a construir tus imágenes?

Normalmente, y si es posible, intento saber de antemano lo que me voy a encontrar en una localización antes de visitarla. De todas formas, siempre que llego a un lugar intento hacerlo con tiempo de sobra para recorrerlo y ver todas las posibilidades que tiene antes de que lleguen los momentos buenos de luz. Cuando el lugar es muy conocido y hay encuadres típicos que son los que hace todo el mundo intento siempre primero hacer cosas nuevas y probar nuevos encuadres que creo que podrian funcionar, haciendo pruebas para, luego, cuando llegue el momento de luz, ya saber un poco las fotos que puedo hacer en ese sitio. Esto no significa que no podamos hacer los encuadres típicos y llevarnos la postal del lugar, cosa que hago siempre, aunque mi preferencia siempre es aportar mi propia visión del sitio para intentar aportar algo diferente.

El procesado es también una herramienta que permite añadir personalidad y estilo propio a la imagen final. ¿Qué crees que aporta tu manera de procesar a tus fotografías?

Cuando aprendes procesado, yo por lo menos no me quedo íntegramente con esa forma de trabajar y no me muevo de ahí. A lo largo del tiempo he ido a varios talleres de procesado con diferentes fotógrafos y he visto muchos vídeos formativos de otros tantos. Aunque haya alguno que pueda utilizar más o menos de base, de prácticamente todos he bebido algún elemento, técnica o forma diferente de hacer las cosas que me ha valido para construir mi forma de procesar, que, según la gente que ve mis fotos, es muy característica y cuando ven una de mis imágenes saben que es mía.

Aunque el procesado sea una parte importante en tu obra, ¿qué porcentaje del resultado final dirías que tiene el momento de la captura y cuánto la edición?

Yo diria que un 70% el momento de la captura y un 30% el procesado. Sin una imagen buena de inicio yo ni me molesto en procesar la foto casi nunca.

La Vía Láctea protagoniza una gran parte de tu obra. Lo cierto es que prácticamente a todos nos apasiona, pero, ¿qué es lo que te atrae a ti concretamente de fotografiarla?

Desde muy pequeñito siempre me gustó la astronomía y devoraba libros sobre ese tema. Después, durante muchos años, dejé el tema apartado, y cuando empecé a hacer fotos una de las primeras cosas que me llamó la atención es la fotografía de estrellas y concretamente de la Vía Láctea. Me encanta poder captar con la fotografía aquello que nosotros solo podemos intuir a simple vista, pero que por limitaciones biológicas no podemos ver en todo su esplendor. Las fotografias de la Vía Láctea me parecen el elemento perfecto para componer con el cielo imágenes de auténtico ensueño.

Con frecuencia recurres a la fotografía panorámica para captar tus paisajes, ¿qué ventajas e inconvenientes encuentras en esta técnica?

Sí, es mi formato preferido de fotografía y al que mas recurro. En parte es un gusto personal el que las imágenes queden mucho mas anchas que altas y por otra parte me permite realizar encuadres muchísimo más amplios, pudiendo mostrar toda la amplitud que tienen la mayoría de los paisajes que visito. Como te dije antes, uno de los elementos que más suelo fotografiar es el arco de la Vía Láctea, y para poder captarlo entero es obligatorio hacer fotografía panorámica. Como inconvenientes que le veo es que cuando te acostumbras mucho a este formato, tomar una foto sola se me hace un poco más difícil, ya que estoy muy acostumbrado a abarcar mucho más. Además, sobre todo en la fotografía urbana y de arquitectura, es muy común sobre todo si las hacemos con grandes angulares, que al unir las panorámicas aparezcan deformaciones o que la unión no sea correcta, lo que provoca muchísimo trabajo para arreglar esos problemas o incluso que la fotografía sea irreparable.

También es frecuente ver que incluyes la figura humana en tus composiciones…

Sí, es algo muy común y que me gusta. Además de humanizar la fotografía y darle un toque aventurero, nos ayuda a dimensionar los lugares, ya que el problema de trabajar con grandes angulares en paisaje es que perdemos un poco de vista la escala de los elementos que hay en nuestra fotografía. Como todos nosotros sabemos el tamaño que tiene una persona, introduciéndola en nuestra fotografía podemos saber el tamaño aproximado que tienen los elementos que hay en ella. Además de esto, en fotografía nocturna el modelo suele aparecer en mis fotos sosteniendo una luz que ayuda a crear un contraste de color y de luminosidad, además de iluminar un poco la escena. 

En tus fotografías se aprecia que das gran importancia al primer plano y que hay una búsqueda de la profundidad…

Opino que un primer plano potente es media fotografía ya que, como tú dices, le aporta profundidad a una foto y nos hace querer recorrerla en toda su extensión y que no solo nos fijemos en el fondo de la imagen. Por eso en casi todas mis fotos los puntos de vista suelen ser bastante bajos y cerca del suelo para meter mejor esos primeros planos que quedan tan interesantes en las fotos.

¿Con qué equipo trabajas actualmente?

Desde hace muy poquito trabajo con una Sony Alfa 7RIII y dos objetivos. El nuevo sigma 14-24 f/2.8 y el Sony 24-105 f/4. Antiguamente trabajaba con una Nikon D810 y un objetivo Nikon 14-24 f/2.8 que todavía conservo como segundo cuerpo.

¿Cuáles fueron los motivos que te llevaron a hacer ese cambio en tu equipo?

Bueno, en parte fue para jubilar un poco a mi vieja Nikon, que lleva conmigo casi desde el principio de mi andadura fotográfica. Por otra parte, para conseguir reducir el peso y el espacio que ocupa el equipo fotográfico en mi mochila, ya que normalmente suelo hacer rutas de senderismo bastante largas en los lugares que visito y para ir más cómodo siempre es mejor tener un equipo de calidad con menos peso y ocupando menos espacio también.

Estamos viendo muchos avances tecnológicos en la fotografía. Las cámaras sin espejo se popularizan rápidamente, evoluciona el rango dinámico de los sensores y también su sensibilidad a la luz, el software permite exprimir cada vez más los RAWS… ¿Cuáles crees que serán los próximos avances que veremos en este sentido? ¿O cuáles te gustaría que fueran?

El futuro ahora mismo parece que va encaminado a las cámaras sin espejo, que ofrecen una calidad igual o mejor que la mayoría de las DSLR ahorrando una buena cantidad de espacio y peso. También se esta viendo que cada vez los equipos traen mas automatismos a la hora de hacer fotos como, por ejemplo, técnicas como el focus stacking o apilado de enfoque, que antes había que hacerlo de forma manual y ahora muchas cámaras ya lo traen incorporado y lo hacen de forma automática. Por lo tanto, la tendencia es la incorporación de sensores cada vez mejores y cada vez con más automatismos que hagan que el trabajo del fotógrafo en campo sea cada vez menor. Espero que por causa de esto no se pierda la esencia de hacer fotografías.

Impartes formación sobre procesado, pero la has orientado al formato vídeo, ¿qué nos puedes contar sobre tu propuesta?

Talleres físicos solo he dado uno en Coruña hace ya año y medio y he dado algunos privados vía Skype. Por falta de tiempo he optado por la solución de preparar una serie de vídeos de procesado donde se ve mi flujo de trabajo desde el RAW inicial hasta el resultado final de la fotografía y es de forma ampliada lo mismo que se veía en el taller practico que di. Son en total ocho procesados completos que se pueden adquirir por un precio bastante competitivo en mi pagina web. 

Ahora parece que se abre la puerta a una nueva faceta de tu actividad ejerciendo como guía fotográfico. ¿Cómo surgió esta posibilidad?

Hace ya casi tres años conocí por redes sociales a un fotógrafo llamado Sergio Lanza, que de aquella estaba empezando con una empresa llamada viajesfotograficos.com, y desde el principio congeniamos muy bien, sobre todo cuando nos conocimos en persona. Poco tiempo después, cuando su empresa ya había crecido bastante, me propuso acompañarle como guía a alguno de los destinos que yo ya había visitado y montar alguno que yo conocía bien. Sin embargo, por motivos de trabajo y personales hasta ahora me había sido imposible poder ejercer de guía y acompañarlo a alguno de estos viajes. Ahora se abre esa posibilidad y este noviembre voy de guía a Islandia.

Este año fuiste ponente del congreso iNight, ¿qué destacarías de la experiencia?

Los que me conocen saben que hablar en público no es uno de mis fuertes y que de hecho es algo que siempre se me resistió. Cuando Mario me llamó para ser ponente no pude negarme, pero a la vez pensaba que en menudo lío me habia metido, ya que me daba pánico algo así. Sin embargo, y pese a los grandísimos nervios que pasé las semanas antes del evento, me subí al escenario bastante tranquilo y creo que lo supe resolver de una manera más o menos aceptable, lo cual me supuso afrontar y superar un poco el pánico y los nervios que tengo a hablar en público. Además de esto, fue una experiencia magnífica, poniendo cara a mucha gente que solo conocía por redes sociales e interactuar y vivir la experiencia como un punto de reunión de fotógrafos de todas partes

Has logrado premios y menciones en concursos como Trierenberg Super Circuit, Memorial María Luisa, Siena International Photo Awards, Moscow International Foto Awards, ND Photography Awards, Epson Pano Awards, Sony World Photography Awards, International Photography Awards… la lista es casi interminable. ¿Qué dirías que es lo mejor de haber obtenido estos reconocimientos?

Lo principal y el motivo por el que empecé a presentarme es medir la evolución de mi fotografía. Al principio no sacaba nada en casi ninguno, pero lejos de frustrarme seguí presentándome y poco a poco empezaron a llegar los resultados, que cada vez son mejores. Todo esto me ha abierto muchas puertas en este mundillo a nivel de reconocimiento, trabajo, talleres, etcétera. Probablemente no hubiese ido a iNight o estaría contestando esta entrevista si no participase en estos concursos.

¿Alguno de esos premios logrados te merece un orgullo especial? ¿Por qué?

Pues la verdad es que hay dos de ellos que cuando empecé a participar me dije que me gustaría ganarlos alguna vez en mi vida, ya que eran como el techo al que tenía que llegar a nivel de concursos, y son el Trierenberg Super Circuit y el Siena International Photo Awards, dos de los mayores concursos del mundo. Curiosamente y para mi gran sorpresa los dos cayeron en el año 2018, en una racha que dudo que se vuelva a dar.

Estados Unidos, Canadá, Japón, Islandia, Noruega, Eslovenia, Argentina, Inglaterra, Nueva Zelanda, Holanda y, por supuesto, media España, entre otros destinos… Desde luego, has visto mundo. Aparte de la oportunidad de fotografiar esos lugares que visitas, ¿qué es para ti lo mejor de viajar?

Además de hacer fotos, hay otras facetas de los viajes que disfruto un montón. La principal es hacer senderismo, ya que siempre que visito un nuevo lugar busco rutas interesantes para hacer. Creo que esa es la mejor forma de conocer más en profundidad los lugares que visito. Otro factor muy interesante es el componente social y cultural, ya que hay lugares, como Japón, que tienen unas costumbres y una cultura completamente distintas a las que hay en Europa. Ese choque cultural me gusta mucho experimentarlo en mis viajes también.

¿Cuáles son los próximos destinos que te planteas visitar?

Probablemente, el próximo sea volver a mi lugar preferido, que es la Costa Oeste de Estados Unidos, y hacer un viaje 100% dedicado a fotos, ya que hasta ahora siempre habia ido más de turismo combinado con alguna sesión de fotos. Otro lugar que me gustaría visitar es Perú, aunque no lo tengo decidido todavía, y probablemente para 2021 vuelva a la Patagonia Argentina para conocerla más a fondo, ya que la única vez que estuve allá tan solo la visité durante tres días y practicamente no hice fotos.

Tus fotografías revelan un gran amor por la naturaleza… ¿Fue la naturaleza la que te llevó a la fotografía o fue al revés?

Siempre he sentido mucho amor por la naturaleza y fue precisamente eso lo que me hizo adentrarme en este mundillo de la fotografía, que no ha hecho otra cosa que potenciar mucho más mi interés por la naturaleza y valorar el mundo que tenemos, que si nada lo remedia acabaremos destruyendo si todo sigue igual.

¿Ha habido algún lugar que no haya cumplido tus expectativas o te haya decepcionado?

Pues realmente que me haya decepcionado hasta ahora ninguno. Al revés sí ha pasado, lugares que no me despertaban a priori demasiado interés, como por ejemplo Eslovenia, y luego resultó ser un país con una riqueza natural increíble y que solo pude visitar durante un par de días. Sin duda volveré para verlo más a fondo porque me encanto todo lo que vi.

¿Alguna vez durante tus viajes te has visto en alguna situación preocupante o incluso peligrosa?

Varias veces, la verdad. Desde una caída, en la que me llevé un fuerte golpe en la espalda e incluso perdí el conocimiento, hasta la sesión de fotos que hice en la playa de Motukiekie, en Nueva Zelanda. A esta playa solo se puede acceder con marea baja y el lugar donde quería hacer fotos era una zona de rocas que incluso en marea baja estaba semisumergida. Llegué hasta allí saltando de roca en roca y a la hora de volver me di cuenta que había subido bastante la marea y no tenía forma de volver de la misma manera. No me quedó otro remedio que meterme en el agua con el equipo a la espalda y nadar hasta la zona de rocas mas cercana posible. Todo esto teniendo en cuenta que había un poco de oleaje y me resultó bastante difícil agarrarme a las rocas y subir a ellas. Sin duda fue un momento que lo pasé bastante mal pero afortunadamente todo quedo en una anécdota. 

Por otra parte, aparte de llevarte algún susto como los que nos cuentas, haber recorrido mundo como has hecho debe haberte dado también muchas anécdotas e historias divertidas… ¿Cuáles destacarías?

Igual me repito mucho porque lo cuento siempre, pero para mí la mejor experiencia fotográfica y a nivel natural que he tenido es visitar las cuevas de gusanos bioluminiscentes o glowworms de Nueva Zelanda. Nosotros pensábamos que las únicas cuevas donde había una gran cantidad de estos glowworms eran las Cuevas Waitomo, que son de pago, no dejan hacer fotos y vas acompañado de un montón de gente que hace que la experiencia no sea todo lo satisfactoria que debería ser. Pero estando allí nos enteramos que había otras cuevas con muchos de estos glowworms que eran de acceso libre y que no eran casi conocidas. Sin pensarlo cambiamos la ruta del viaje para visitar una de ellas. Estuvimos cinco horas explorando la cueva, haciendo fotos y maravillándonos con aquel espectáculo de luces donde parecía que estabas bajo un cielo estrellado en las entrañas de la tierra.

A nivel social y cultural habrás podido observar grandes diferencias entre los diferentes países que has podido conocer. ¿Qué dirías que es lo mejor y lo peor que has visto en ese sentido y qué es lo que más te ha sorprendido? 

En general, a nivel social y cultural, en casi todos los países que he visitado la gente ha sido encantadora y nos ha tratado muy bien. Incluso países como Estados Unidos, que tiene bastante mala fama en ese sentido, durante las siete veces que he estado allí la gente siempre ha sido encantadora con nosotros en todos los sentidos. 

También, como contrapartida, hay lugares que antiguamente estaban acostumbrados a no ver nunca a gente en la zona donde viven, y que de repente aparezcan cientos de fotógrafos que arruinen un poco la tranquilidad que tenían no lo llevan muy bien. Este fue un poco el caso que vivimos en las Islas Lofoten, en Noruega, donde la mayoría de la gente era encantadora pero había gente que le molestaba bastante tanto fotógrafo por allí molestando. Yo en parte lo veo perfectamente comprensible y hay que tener mucho respeto y cuidado cuando vayamos de viaje.

Imagino que vuelves de todos esos viajes con tarjetas repletas de fotos. ¿Cómo haces el proceso de selección de las que finalmente mostrarás al público o presentarás a concursos? ¿En qué te basas?

Hay veces en que vuelvo de un viaje y ya tengo una idea de las fotos que tienen potencial y podrían servir para presentar a concursos. Sin embargo, muchas otras veces no lo tengo tan claro y tengo que mirar aunque sea de forma rápida todo el material que tengo y ver cuales me llaman la atención. Por lo demás, no suelo seguir un orden en concreto de las fotos que voy procesando y que luego mostraré, la mayoría de las veces la selección es aleatoria. Esto lo malo que tiene es que muchas veces dejas en el archivo fotos que tienen mucho más potencial que las que has procesado o presentado a concursos.

¿Cómo de fácil o difícil te resulta evaluar tus propias fotos?

Yo soy increíblemente crítico con mis fotos. Es muy raro que esté del todo satisfecho con el resultado de una de ellas, sobre todo a nivel de procesado. Miro las fotos de otros fotógrafos y casi siempre me parecen mucho mejores que las mías, por lo que no soy nada bueno juzgando mis fotos y es muy habitual que pida opinión a amigos a ver qué les parecen.

Julio, muchas gracias por tu tiempo y por contestar a nuestras preguntas. ¿Hay algo que quieras añadir para despedir esta entrevista?

Poco más tengo que añadir a esta pedazo de entrevista que me habéis hecho y donde se ha tocado prácticamente cualquier cosa que podía contaros. Solo daros la enhorabuena por la pedazo de revista y trabajo que hacéis y que ya es una cita obligada de buena lectura cada vez que sale un nuevo número.

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