Trabajo en equipo: coordinación y pasión

Tu mente está en negro. Ahora piensas, sueñas con un lugar. Un lugar donde poder crear una escena, la que tú quieras. Imagina que personajes o formas quieres presentar en tu escena, ¿reales o ficticios?. Deja volar tu imaginación y pinta. Pinta con la luz, sólo luz. 

Mi afición por la fotografía se remonta a mi época de juventud, donde me dedicaba a fotografiar la naturaleza y mis escapadas espeleológicas. No es hasta hace cuatro o cinco años cuando comienzo a interesarme en la fotografía nocturna. A través de ella puedo dar vida a elementos completamente inertes, dar luz a lugares totalmente apagados, puedo jugar con colores, con sombras y contrastes utilizando únicamente una herramienta: la luz.

Durante esta época me dedico a plasmar ruinas y paisajes en la oscuridad y, poco a poco, mi interés por introducir el elemento humano en las imágenes aumenta. Indago en redes sociales y descubro a Carles Calero y al Niño de las Luces, dos fotógrafos que despiertan mi imaginación y gracias a los cuáles descubro lo que será mi gran pasión, la pintura de luz o lightpainting. Es en este momento cuando me inicio en este estilo fotográfico, practicando con mi familia y amigos. 

Tras meses y meses practicando, decido ponerme en contacto con modelos para poner en marcha la recreación de escenas, a lo que denomino “teatro fotográfico”. 

Lo principal para llevarlas a cabo es dar protagonismo a los personajes que forman parte de ella, así como al ambiente en el que se realizan por excelencia: los lugares abandonados. La participación de maquilladores en las sesiones juega un papel importante para aumentar el impacto que generan las imágenes gracias a la caracterización de los personajes, como es el ejemplo de la serie Silent hill.

Recrear una escena implica un gran trabajo de planificación: contactar con todas las personas que van a participar, desarrollar los personajes y buscar una ubicación. En ocasiones, la ubicación me da la idea de la escena que voy a representar y en otras, por el contrario, busco la ubicación en función del personaje y momento que quiero recrear. Incluso he llegado a alquilar vestuario y escenario para recrear la escena que tenía en mente, como fue el caso de la serie Mademoiselles.

Las herramientas que utilizo para realizar este tipo de fotografía son principalmente linternas de luz fría y luz cálida para la iluminación de los modelos, y linternas de colores o filtradas con gel para las luces secundarias y de ambiente. 

En algunas ocasiones introduzco elementos característicos del ligthpainting, para los cuales empleo, entre otros, plumeros de fibra óptica, tape luminoso o fuego real. 

Me gustaría destacar que no es imprescindible un gran desembolso económico para poder acceder a las herramientas necesarias para desarrollar la pintura de luz.

Una vez decidido el encuadre de la fotografía y poses de los modelos, apagamos luces y comienza la acción. Ilumino a los personajes y pinto todo aquello que pueda aportar algo a la imagen. Para ello, utilizo muchos contraluces e iluminaciones secundarias con los que creo fuertes contrastes. Poder realizar estas fotografías requiere una previa planificación de todos aquellos elementos que se van a iluminar y establecer un orden. Para ello se realiza una larga exposición y una sola toma, pero muchas, muchas pruebas. Por poner un ejemplo, en una de las tomas de la serie Novia zombie se realizó una exposición de 7 minutos y fueron necesarias 5 pruebas antes de conseguir la imagen deseada. En ocasiones cuento con la colaboración de segundas personas que realizan tapados del objetivo para que pueda moverme con seguridad a lo largo de toda la estancia.

Otro aspecto que me gustaría destacar de la pintura de luz que, además, es lo que considero más complicado, es crear personajes ficticios a través de una herramienta. 

El uso de las herramientas de luz permite crear texturas y formas concretas, simplemente moviéndola delante de la cámara. La serie Entes es un ejemplo de ello. Fueron creados con un tubo flexible de plástico y una linterna para iluminarlo. Tras varios ensayos en un cuarto oscuro realizando movimientos con esta herramienta visualicé una cabeza, a la que rápidamente le añadí brazos, cuerpo y piernas, hasta conseguir una forma coherente. A partir de aquí comencé a introducirlos en mi ambiente natural, los lugares abandonados, lo que me permite crear escenas sin necesidad de personas físicas y con herramientas muy básicas. Es una muestra de que con poco material se pueden crear imágenes únicas e impactantes. 

Descubrir la pintura de luz me ha permitido conocer a grandes personas y visitar lugares que nunca me hubiera imaginado, por lo que quiero hacer partícipe de todo mi trabajo a todas y cada una de las personas que me han acompañado desde el inicio de esta aventura. 

¿Ya tienes ese lugar en tu mente?, ¿esos personajes que quieres representar?, ¿esos colores y texturas…? Deja volar tu imaginación y dales luz.

Santiago Ferreras Velilla

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